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¿EXISTE UN MANUAL DE COMO SER UNA MADRE O UN PADRE PERFECTO?

Casi siempre solemos tener la costumbre de decir a las personas que nos rodean como tienen que actuar ante determinados problemas o determinadas situaciones. Digamos que es una vieja costumbre que se va trasmitiendo de generación en generación.

Como no podía ser menos, cuando eres madre, esta “costumbre” también aparece.

Cuando estas embarazada, recibes sugerencias de otras mamas de cómo llevar tu embarazo, de lo que debes o no hacer en ese estado. Recibes tantas sugerencias que muchas veces sientes hasta miedo.

Cuando se va a acercar el parto, empiezas a escuchar historias de como le fue a la hija de la vecina en el parto, lo mal que lo pasó, de que si el bebe nació de una manera o de otra, que si a un familiar tuyo le pasó esto otro, en fin, recibes tanta información que con perdón de la expresión, cuando llega ese momento, te encuentras en el paritorio con tus contracciones y acojonada por todo lo que te han contado.

Y que decir de cuando nace tu bebe y la visita viene a verte. Te ven darle el pecho y te miran con cara de, “pobrecita no tiene ni idea de hacerlo” y a la vez te dan un consejito de como se supone que lo tienes que hacer. Por no hablar, de la presión psicológica que te hacen aquellos que se enteran, de que has decidido darle a tu hijo biberón en lugar de pecho.

Que tu hijo llora o se come los puños, siempre hay un, – ¡Pobrecito, seguro que tiene hambre! – y si les dices que acaba de comer ahí están ellos para decirte, – ¡Pues yo creo que se ha quedado con hambre, deberías darle un poco más! –

Que te ven con tu hijo en brazos, durmiéndole o simplemente disfrutando de tenerle cogido y casi siempre hay alguien que te dice…- ¡Uy, no deberías de cogerle tanto porque como se acostumbre a los brazos, verás! –

Y que decir de los que siempre vienen a decirte como tienes o no que educar a tu hijo. En fin, podría poner un montón de ejemplos más con los que estoy segura que te sentirías identificado pero no terminaría nunca este post.

Si algo he aprendido a lo largo de estos 6 años como mamá, es que nunca 2 bebes son iguales, aunque sean gemelos y sean idénticos físicamente.

Cuando eres madre o padre, llegas a conocer cada tono de su llanto, si es por hambre, dolor, sueño, etc. Llegas a conocer de que manera le gusta más a tu hijo que le abraces, donde es el sitio donde más cosquillas tiene, cuáles son sus manías y sus miedos, como se expresa si está enfadado, triste, alegre, etc.

No creo que exista un manual de cómo ser una madre o un padre perfecto. Simplemente el instinto maternal o paternal, te hará hacerlo de la mejor manera.

Yo cada día actúo de la manera en la cual yo considero que es lo mejor para ellos. Intento educarles y criarles de la mejor manera posible. Por su puesto que seguramente hay momentos en los que me equivoque y otros en los que no, pero lo que si tengo claro a día de hoy, es que no me dejo condicionar.

No digo con esto que no haya que escuchar lo que te dicen, de hecho, yo lo hago. Escucho, proceso la información y si decido que me puede ser útil, lo aprovecho y lo pongo en práctica.

Así que, mamis y papis, escuchar los “consejos” que os dan, pero no os sintáis obligados a cambiar vuestra manera de criar a vuestros hijos.

La maternidad sin duda es todo un aprendizaje, el camino se irá marcando solo.

Cicatrices del cambio

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“LA PEQUEÑA ALEGRÍA”

Hoy en día, podemos leer muchos posts en los cuales se hablan de las emociones.

Yo hoy quiero hacer un post sobre ello, pero para hacerlo diferente intentare describir cada emoción desde mi punto de vista.

Empezaré por LA ALEGRÍA”.

Para mí la alegría, es una niña de unos 6 u 8 años de edad, la cual, en algunos momentos, puede llegar a ser muy inocente. Su pelo es de color anaranjado y siempre le gusta ir vestida de colores llamativos para llamar la atención.

Va caminando por la vida de tal manera, que parece que va flotando por el aire.

Le apasiona que la gente la reconozca y hace que la persona que comparta el día con ella, siempre lleve una sonrisa dibujada en la boca. Es la encargada de que bailes, cantes, saltes, de que te duela la tripa por no parar de reír. Es la responsable de que llenes de besos a todo aquel que tienes a tu lado, o de que abraces a todo el mundo sin un motivo aparente…

Esos días en los que alegría te acompaña, te pones el mundo por bandera y no hay nadie que te frene. Sin duda todos estaremos de acuerdo en que es una de las mejores emociones.

Pero ATENCIÓN, la pequeña ALEGRÍA, ¿Es tan buena compañera?¿Puede llegar a dañarte?

Siento tener que deciros que todo en exceso es contraproducente. Cuando se tiene un exceso de alegría, podemos caer en la EUFORIA y ahí es donde puede ser dañino para nosotros.

La EUFORIA no es mas que una falsa alegría. Yo la comparo con una montaña rusa. Cuando estas en ella, sin darte cuenta, empiezas a subir y llegas a lo mas alto. Cuando estás ahí arriba, te dejas llevar por lo maravillosas que son las vistas desde donde estas, eres incapaz de ver que es lo que hay abajo, por lo tanto, te dejas llevar por lo que estas viendo e incluso a veces, empiezas a imaginarte como será de maravilloso lo que esta ahí abajo.

Pasado un tiempo, vuelves a caer hasta tocar el suelo y casi siempre sueles darte cuenta, que quizá todo lo maravilloso que veías en el pico más alto de la montaña, no era tan real y maravilloso como creías. Entonces es ahí cuando te decepcionas.

La EUFORIA nos impide ver los riesgos o las amenazas, por lo tanto, nos hace quedar expuestos a lo que no deseamos.

Muchas veces nos hace huir de la realidad. Esa realidad a la que tarde o temprano tendremos que rendir cuentas. Nos hace pagar un alto desgaste emocional.

Recuerda siempre, que la euforia, te hace estar en ese pico más alto de la montaña, donde todo es maravilloso y nada puede estropearlo. Intenta tomar consciencia de que estas en ese momento e intenta bajar a tierra firme para ver lo que se esconde detrás.

Vive la ALEGRÍA como se merece, dejándola entrar en ti, pero no permitiendo que ella te maneje, si no todo lo contrario, manejándola tú. Solo así podrás sentirla en todo su esplendor y no podrá hacerte daño.

EL INICIO DE ALGO DESCONOCIDO… “LA MATERNIDAD”

EL INICIO DE ALGO DESCONOCIDO… “LA MATERNIDAD”

¿Os suena la palabra DELEGAR? Pues bien, para mi esa palabra nunca había existido en mi vocabulario hasta hace muy poco tiempo.

Cuando fui mama por primera vez, recuerdo que pensaba que era mi responsabilidad, única y exclusivamente, que mi hijo creciese sano, fuerte y lleno de amor. Me sentía como una leona, siempre protegiéndole. Nadie podía vestirle, cambiarle un pañal, dormirle, bañarle, acunarle, etc., porque solo YO sabia como hacerlo y cuando digo nadie, incluyo a mi pareja. Read more

Mi vida antes de la maternidad

Mi vida antes de la maternidad

Todavía recuerdo la dichosa frase que todo el mundo me decía cuando les contaba que estaba embarazada… – Prepárate por que en cuanto nazca el bebe cambiará tu vida para siempre!!-.

Desde pequeña siempre he tenido muy claro como quería que fuese mi vida cuando fuese mayor (o eso creía). Quería casarme joven, tener hijos joven, comprarme una casa, tener un buen trabajo el cual me diese una buena estabilidad económica… y así fue.

Me casé con 22 años con el que ha sido mi pareja desde los 13 años. Ese mismo año nos compramos una casa y tenia un buen trabajo. Según nos casamos, empezamos a intentar quedarnos embarazados, pero tardamos año y medio en conseguirlo!!

Mi vida hasta ese momento tampoco había sido muy interesante, trabajaba, salíamos y entrabamos cuando queríamos, pocos viajes, etc. Sinceramente no entendía por que la gente decía que mi vida iba a cambiar una vez naciese mi hijo, ya que, la vida que llevaba podía complementarse perfectamente con nuestro hijo.

Tuve un embarazo muy bueno sin apenas síntomas. Todo era maravilloso, mi marido estaba pendiente de mi, mi familia también, mi bebe estaba perfecto…Qué podría cambiar??

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Tres semanas antes de su fecha, tuvieron que provocarme el parto debido a una complicación en el embarazo. Estaba muy nerviosa, pues por fin llegó el día que tanto estaba esperando.

Pase 19 horas de parto interminables (algún día haré un post sobre el parto) hasta que por fin, pude ver su carita.

Os puedo decir que ese día empecé a creer en el amor a primera vista, pues en cuanto le vi me enamoré locamente de él. Era tan pequeño, tan indefenso, olía tan bien… Supe que lo amaría el resto de mi vida como nunca había amado a nadie antes y me pregunte,        -¿Quién le da la vida a quién?-.

Ese día entendí el significado que empezaba a tener aquella dichosa frase – Prepárate por que en cuanto nazca el bebe cambiará tu vida para siempre!!-.

Los días posteriores eran de adaptación a la nueva vida en familia. Recuerdo el primer día que llegamos a casa los 3. Nos tumbamos en la cama y llorando le pregunte a mi marido…¿Y ahora que hay que hacer?¿seré capaz de hacerlo bien?… Recuerdo perfectamente a mi matrona decirnos en las clases de preparación al parto, -Los bebes no vienen a este mundo con un libro de instrucciones, ellos vienen con sus propios planes. ¡¡¡Ay Mar, que razón tenias!!!.

Iban pasando los días, los meses y empezaron las complicaciones, pues nuestra vida había cambiado pero nosotros no íbamos al mismo ritmo.